Más de 300 asturianas viven con escolta policial por miedo a una paliza

16 de noviembre de 2014-Susana D. Machargo
Hay cifras que producen escalofríos, porque detrás solo se esconde el sufrimiento. Esto es lo que sucede con las estadísticas que sacan a la luz el problema social en que se ha convertido la violencia de género. Asturias cuenta con 1.185 casos que exigen una atención policial activa, de los que 301 corresponden a mujeres que conviven con una protección diaria por el elevado riesgo de recibir una paliza. Solo el año pasado, la sanidad asturiana atendió a 467 mujeres y generó 495 partes, que fueron remitidos a los juzgados. ¿A qué se debe esta diferencia entre mujeres asistidas e informes archivados? 51 de esas mujeres soportaron más de una agresión y tuvieron que volver al centro de salud y al hospital más de una vez, en 2013. Incluso cuatro de ellas regresaron hasta cuatro veces y otras nueve, tres veces. Además, 46 de ellas eran jóvenes que no habían cumplido los 25 años y de esas 46, 21 ni siquiera los 20.
Esta tragedia está radiografiada en el denominado Registro Vimpa, de atención sanitaria en violencia contras las mujeres del Principado. Esta memoria recopila la asistencia que reciben las víctimas en Asturias y ayuda a conocer mejor la situación. Uno de los pocos aspectos positivos que llama la atención en este registro es la disminución de los partes de lesiones emitidos. La cifra de casos tocó techo en el 2009, con 671 informes y ha seguido descendiendo año tras año hasta los 495 de 2013.
El 31% de las víctimas llegan solas a los centros de salud
¿A dónde acuden las mujeres maltratadas y quién las acompaña? El 63% recurre a la Atención Primaria, a través de sus centros de salud, y el 37% restante tiene que pasar por un centro hospitalario. Los agentes de los cuerpos de seguridad suelen ser los encargados de llevarlas hasta los equipamientos sanitarios. Así es en el 35% de los casos. Lo peor es que el 31% aparecen solas y solo el 22% cuenta con el respaldo presencial de los familiares.
Siete de cada diez agresores son compañeros sentimentales, ya sean maridos o parejas. El resto se reparte entre antiguas relaciones y casos más esporádicos de padres, hijos y también desconocidos. A medida que la edad de las víctimas es mayor, crece el porcentaje de palizas propinadas por parejas estables. Entre las menores de 25 años, tiene mayor peso las relaciones puntuales o incluso los ataques de personas con las que no se tiene ningún tipo de comunicación.
Nueve de cada diez mujeres atendidas en hospitales o centros de salud asturianos refieren haber padecido una agresión física, pero en un mismo parte es frecuente que la mujer incluya otros tipos de maltrato simultáneos. Así, el 42,6% afirma que ha sufrido acoso psicológicos y el 6,5% ataques sexuales. La situación que viven de las víctimas que combinan todos tipos de castigos es límite. Los daños que sufren son variados, desde esguinces y torceduras, a contusiones, lesiones superficiales y trastornos mentales.
Los domingos y los lunes son los días con más casos
Una vez que una asturiana es atendida de sus lesiones, ¿a dónde es derivada? El 42% no es trasladada a ningún centro ni remitida a ningún organismo público. En principio debe regresar a casa o disponer de recursos personales o familiares para buscauna alternativa. El 31,4%, en cambio, es derivada a un centro asesor de la mujer; un 17,9%, a los dispositivos de trabajadores sociales y un 5,9%, a los propios hospitales. El propio informe precisa que
Como dato anecdótico, los días de la semana que más casos de maltrato son atendidos en los centros sanitarios asturianos son los domingos y los lunes

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